Durante la emergencia sanitaria, el cubrebocas se ha posicionado como uno de los insumos más representativos de la seguridad, pero su manejo inadecuado lo convierte en una posible fuente de contagio de SARS-CoV-2, en particular para quienes recolectan y procesan los desechos.
Por Naye Vélez.
Ante un tercer repunte de contagios de coronavirus que atraviesa el país y el cambio a semáforo amarillo de riesgo epidemiológico para Tlaxcala, los cubrebocas se han convertido en un potencial foco de infección por su mal manejo y desecho, sobre todo con la presencia de la variante Delta, que se presume es más contagiosa y viral.
Académicos y activistas ambientalistas coinciden en que cada vez es más frecuente ver este tipo de residuos en las calles o en depósitos que nos adecuados para su desecho. “Se tira gran cantidad, y seguramente muchos están contaminados, y si a ello se suma la manera informal de recolectar los residuos y procesarlos, sin control sanitario, no hay modo de salvaguardar la salud de los trabajadores de limpia”.
A pesar de que cada ayuntamiento regula su servicio de limpia de forma independiente en Tlaxcala, no existen los protocolos para que los trabajadores de limpieza manejen adecuadamente estos residuos y muchos de ellos lo hacen sin portar la debida protección o sin los insumos necesarios para realizar esta labor.
Los recolectores y barrenderos han externado que desde el inicio de la pandemia, las personas mezclan los cubrebocas y guantes con los demás residuos, lo que los pone en riesgo de contagios al manipular esta basura. Otra de las problemáticas a las que se enfrentan es que los desechos infecciosos de pacientes de covid-19 que se recuperan en casa también se mezclan o no se marcan para ser desechados con responsabilidad.
En las calles también es evidente este problema, pues es cada vez más frecuente ver cubrebocas de todo tipo tirados en banquetas y espacios públicos como parques, jardineras y plazas, sobre todo cuando la movilidad de la población aumentó y se abrieron al público estos lugares de recreación.
Finalmente, el llamado a la población es a desechar correctamente este insumo de protección y evitar tirarlo en calles o en sitios no apropiados; además de realizar desde el hogar la separación de residuos y su marcaje para que los recolectores puedan diferenciarlos y manipularlos con precaución.

