Cómo si el covid-19 hubiera pasado, cientos de personas arriban al mercado 5 de mayo en Apizaco para realizar las compras propias del día de muertos, muchas de ellas sin portar cubrebocas o respetar la sana distancia, esto a pesar de que la Secretaría de Salud del Estado ha anunciado que en próximas semanas se espera un repunte en los casos de coronavirus.
Y es que a las autoridades del municipio rielero, encabezadas por el alcalde Julio César Hernández, poco les importan las cifras que los colocan como el segundo municipio con más incidencia de casos activos de covid-19 y defunciones por este padecimiento, pues contra todas las recomendaciones emitidas por la Secretaría de Salud (SESA) y la Comisión Estatal para la Prevención de Riesgos Sanitarios (COEPRIST), se permitió la instalación de los comerciantes que ofertan productos de día de muertos en las calles aledañas al mercado 5 de mayo, aunque esto signifique aglomeraciones y concentración de personas durante los días festivos de Todos Santos, que podrían significar un riesgo sanitario, pues los filtros sanitarios que se instalaron a las afueras de dicho corredor comercial son insuficientes y las personas simplemente los pasan de largo, además que no se le exige a los asistentes ni portar cubrebocas ni utilizar gel antibacterial.
Aunado a esta medida irresponsable, el Presidente Municipal también anuncio que los panteones de Apizaco estarán abiertos desde el 28 de octubre y hasta el 1 y 2 de noviembre, otra acción que desafía todas las medidas preventivas que las autoridades de salud han repetido constantemente, pues aunque se diga que el acceso será controlado y con filtros sanitarios, esto solo promueve que las personas salgan de sus hogares y expongan su salud y las de los demás habitantes en uno de los puntos más álgidos de la pandemia en nuestro estado, ante una segunda oleada de coronavirus.

Si bien, la reactivación económica debe realizarse de forma responsable y paulatina, el municipio de Apizaco se ha caracterizado por una total falta de sensibilidad y responsabilidad para cuidar la salud de la población y hacer respetar los protocolos de salud en negocios, comercios y espacios de uso público, como mercados y plazas públicas, donde las autoridades omiten su responsabilidad y las personas pasean como si la contingencia sanitaria no existiera en la mal llamada “ciudad modelo”.