
Los dominicanos acudirán el próximo 5 de julio a las urnas para elegir al sucesor del actual jefe de Estado, Danilo Medina, en unas elecciones presidenciales y legislativas celebradas en plena pandemia del coronavirus.
La COVID-19 ha sido protagonista indiscutible de la campaña: llevó a la prohibición de los mítines, convirtió la ayuda humanitaria desplegada por la pandemia en propaganda electoral y postró en la cama al favorito, el opositor Luis Abinader, quien el pasado viernes anunció que se curó tras dos semanas de convalecencia.
Aunado a esto, en el país se levantó este domingo el toque de queda nocturno que estuvo vigente por más de tres meses para frenar la propagación de la Covid-19, a una semana de las elecciones presidenciales y parlamentarias, aunque mantendrá restricciones.
«Las medidas de distanciamiento social y físico adoptadas en el marco del estado de emergencia para el combate de la COVID19, con excepción del toque de queda, permanecen vigentes», informó el ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo
República Dominicana, de 10.6 millones de habitantes, registraba hasta este sábado 30,619 casos confirmados y 718 muertes por el nuevo coronavirus, según los datos del Ministerio de Salud Pública.
El viernes, en una alocución, el presidente Danilo Medina reconoció que «el número de personas contagiadas está subiendo»; pero su gobierno decidió no pedir una nueva extensión de la emergencia nacional por no contar con «apoyo suficiente» en el Parlamento, que debe autorizar cualquier medida de estado de excepción.
Medina aseguró, además, que busca «contribuir a que el proceso electoral (el próximo domingo) se desarrolle sin obstáculos».
Unos 7.5 millones de dominicanos están habilitados para votar por el presidente, el vicepresidente, 32 senadores, 190 diputados y 20 representantes en el Parlamento Centroamericano, en unos comicios que se realizarán en plena pandemia.
(EFE / AFP